Limpieza interiorr

Limpieza interior

 

Dr. Alejandro Di Grazia Rao

Director del Colegio Humanista de México

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            Las preocupaciones, los miedos, los vínculos tóxicos, el exceso de actividad… son lastres que nos impiden caminar con soltura. Bajo estas líneas, un plan para liberarse del equipaje innecesario.

            Finalmente llegó la primavera, hemos sobrevivido a un crudo invierno. La estación de las flores nos invita a holgazanear al sol, pero siempre lo postergamos por diferentes razones: un curso de perfeccionamiento, los campeonatos de nuestros hijos, un trabajo urgente de último momento, el lavado de las cortinas… apurados, estresados, tenemos la impresión  de dar vueltas sobre nosotros mismos. Y, ¿si otra fuera la “actividad” que necesitamos?

PENSAMIENTOS CONTAMINANTES

            Todos sufrimos del muy expandido síndrome del “pensar mucho”, el que generalmente está dirigido contra nosotros mismos: “¿Por qué YO no puedo decir no?” “¿Por qué YO no soy capaz de tener éxito en tal o cual cosa?”, etc.

            Estos pensamientos obsesivos pueden ser tan recurrentes, que tenemos la impresión de que ocupan todo el espacio de nuestra mente, hasta el punto de no poder conciliar un sueño reparador. ¡Liberemos nuestra cabeza! Dejemos de regodearnos en los malos recuerdos. Los remordimientos y los arrepentimientos son todo salvo motivadores.

            Otra de las letanías que debemos dejar de lado  es la de los sueños que no hemos podido realizar. Aceptemos serenamente que algunos objetivos son, a partir de este momento, inalcanzables, a causa de su fecha de vencimiento ser una estrella de rock a los 50 años, por ejemplo).

¡EL INFIERNO SON LOS OTROS!

                Hacer la limpieza de nuestra vida es también emprender la limpieza de nuestras relaciones. En efecto, ¿quién no se ha encontrado en la situación de tener que hacer buenas migas con un colega de dientes afilados o con una compañera de trabajo que destila reflexiones críticas con respecto a todo o todos?

                O esa amiga que se queja todo el tiempo, quien, supuestamente para ayudarnos a ser más realistas, nos hunde. “Aguanté las reflexiones de Clara porque nos habíamos jurado amistad eterna en los bancos de la escuela. Pero salía de su casa con un raro sentimiento. Me fui dando cuenta de que siempre estaba recalcando mis minifracasos. Decidí no verla más”, confía Julia. Las reflexiones venenosas son hechas, a menudo, por las personas de nuestro entorno, ya que conocen nuestras fallas.

                En esta área, la familia se lleva los laureles: los sentimientos de culpa tienen la primacía. No es porque nuestro bisabuelo haya quebrado en sus negocios que una maldición pese sobre todo el árbol genealógico. Podemos, entonces, lanzarnos a trabajar en ese proyecto tan anhelado, si realmente hemos hecho un buen análisis de nuestra expectativas, y dejado de lado la que no son posibles.

                En cuanto a la vida de pareja, confiemos en nuestra intuición. Si tenemos la sensación de que nuestra relación se está estancando, si esperamos que el otro se comprometa verdaderamente y cada vez que hablamos de ello le agarra un ataque de urticaria, si tenemos la impresión de habernos convertido en extremadamente tolerantes… entonces ¡paremos! El respeto por nosotros  mismos pasa por el respeto de nuestras propias necesidades.

EL VALOR DE LOS LÍMITES

                El deseo de hacernos amar por los otros, de gustarles, es a veces tan fuerte que nos olvidamos de nuestros propios deseos. No es aconsejable decir sí cuando pensamos no. “Quería pasar un sábado tranquilo, leyendo una novela policial, pero me comprometí a cuidar el bebé de mi vecina, mi hermana quería que le lleve un vestido para una fiesta, y una colega acaba de hacerme prometer que le ayudaré a mudarse”, cuanta Sofía. “Me sucede a menudo. O no puedo respetar mis compromisos –lo que hace que las personas implicadas no estén contentas y me sienta culpable-, o tiro todo por la borda y me siento pésima”.

                Tenemos una buena noticia para Sofía: en ningún lado está escrito que debamos satisfacer siempre a todo el mundo. No por ello, nos amarán menos. Sobreviviremos a la desaprobación. Claro que eso no significa que debamos metamorfosearnos en un muñeco que dice automáticamente “no”. Cuando aprendemos a confiar en nosotros mismos, conocemos nuestros límites y podemos expresarlos. Y sería muy beneficioso dejar de preguntarnos qué piensan los otros de nosotros…

EMOCIONES DOMESTICADAS

                En nuestra vida cotidiana, transitamos por toda una gama de emociones, y nos puede suceder que nos sintamos inundadas por ellas. A menudo, es porque no asumimos que estamos tristes y menos aún, enojados. Desde la infancia, nos enseñaron a controlar nuestras emociones, incluso a esconderlas. ¿Cuántas veces nos hemos reprimido de cantarle las cuarenta a alguien que bien se lo merecía? Sin embargo, hay una diferencia entre elevar la voz y hacer una crisis de histeria. Si otra vez nuestro insoportable colega nos ha sacado de las casillas, renunciemos al plan de arrancarle la cabeza, y pongamos palabras a nuestro descontento. Una vez en casa, podemos gritar como queramos para sacar afuera “la mala” persona que somos.

DESINTOXICAR EL CUERPO

                Cuando comenzamos a limpiar el cuerpo, también purificamos el espíritu: todo está ligado. Un cuerpo mal alimentado está cansado, y cuando estamos cansados, nos falta energía. El cuerpo nos envía señales, que van desde los dolores de cabeza hasta la fatiga crónica. El agotamiento físico es a menudo la consecuencia de un agotamiento mental. Nadie puede correr todo el tiempo. Es necesario detenerse, hacer pausas, incluso anotarlo en nuestra agenda. Sí, parece ridículo agendar “no hacer nada”, pero es para facilitarnos los cambios de hábitos.

                ¿Estamos persuadidos que son nuestros dos o tres kilos de más los que nos impiden ser la superestrella que somos realmente? ¿Esos kilos están en la balanza o en nuestra cabeza? Hacer deportes, movernos, son buenas resoluciones, pero no sirven de nada forzarnos a ir al gimnasio todas las noches si terminamos por detestar incluso a la persona que está en la entrada…

                En pocas palabras, hacer una limpieza interior es una buena idea con la condición de que vayamos lentamente. Si no, corremos el riesgo de dejar todo y reencontrarnos en un entorno mucho más caótico que el anterior.

                Desde aquí les proponemos una serie de preguntas, para hacer un balance de lo que funciona o no en nuestras vidas. Intentemos, pues, identificar la causa de nuestras insatisfacciones. Pero antes de empezar, debemos subrayar dos reglas importantes: en primer lugar, formular nuestros deseos de cambio en términos positivos, concentrándonos en lo que queremos (y no en lo que no queremos) y luego, responder las preguntas sin juzgarnos y posteriormente lee algunas estrategias:

LA AUTOESTIMA

Preguntas: ¿Estoy satisfecha/o con la vida que tengo, o tengo la impresión de vivir para los otros? ¿Soy capaz de expresar mis opiniones, incluso si corro el riesgo de disgustar a mi entorno?

                Para la primera etapa de nuestra gran limpieza, la autoestima es primordial. Si es débil, no nos animaremos y abandonaremos rápidamente lo que emprendemos. Es mediante la acción que se nutre nuestra autoestima. Es arriesgándonos y poniendo un toque personal en lo que hacemos que se desarrolla nuestra individualidad, independientemente del resultado.

Estrategias

$1§  Hacer una lista de lo que nos gusta y lo que no nos gusta.

$1§  Concentrar las energías en lo que queremos.

$1§  Enumerar nuestras fortalezas.

$1§  Apuntar lo que tenemos de único.

$1§  Vivir el momento presente y no en un hipotético futuro.

$1§  Identificar con quién nos es difícil afirmarnos, pensar en lo que le diremos y prever cuándo y cómo lo haremos.

 

 

LA VIDA DE PAREJA

Preguntas: ¿Me siento amada en esta relación? ¿Puedo expresar mis sentimientos, tanto la cólera como la alegría? ¿Mis ideas, mis proyectos son tan importantes como los suyos?

                La primera tarea en el amor es clasificar nuestras expectativas. Como el otro no puede responder a todas nuestras necesidades, nos fijamos si responde a las más importantes. Tampoco debemos esperar que reacciones como nosotros.

Estrategias

$1§  Recordar que el otro no puede colmar todas nuestras expectativas.

$1§  Pedir lo que necesitamos en lugar de esperar que nuestra pareja lo adivine.

$1§  Ver cómo podemos nosotros mismos satisfacer nuestras necesidades.

LA FAMILIA

Preguntas: ¿Soy capaz de tomar decisiones importantes sin pedir la opinión de mis padres, sin buscar la aprobación de ellos? ¿Mis visitas a ellos están motivadas por el placer de verlos o por el sentido del deber?

Ser adulto es estar separado “psicológicamente” de nuestros padres, es decir, poder estar con ellos sin olvidarnos de nosotros mismos.

Estrategias

$1§  Atrevernos a confiar en nuestra voz interior cuando efectuamos nuestras elecciones.

$1§  Recordar que no somos responsables de la felicidad de nuestros padres.

$1§  Organizar visitas agradables: ir a comer afuera, llevarlos al cine.

EL TRABAJO

Preguntas: ¿Es necesario que siempre esté desbordado de trabajo, ahogado por las responsabilidades? Después de una jornada de trabajo ¿mi cuerpo da señales de una gran fatiga? ¿Mi vida personal se resiente: estoy irritable o desinteresado?

                Como el trabajo provee gratificaciones inmediatas (reconocimiento, salario), puede ocupar todo nuestro tiempo, pero el precio, en el plano físico o vincular, será muy elevado a la larga.

Estrategia

$1§  Descubrir qué parte de nosotros trata de embotarse al trabajar tanto: ¿nuestra falta de confianza? ¿Nuestras necesidades afectivas?

$1§  Acordarnos pausas.

$1§  Tomar el tiempo de detenernos para respirar profundamente varias veces por día.

$1§  Al dejar el trabajo, imaginar que encerramos en cajón nuestros problemas hasta la mañana siguiente.

  1.  

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